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Tu cuerpo habla

¿Qué significa la Comunicación No Verbal para mi?

Mi abuela María sufrió micro infartos cerebrales, le afecto el área del habla, tanto al hablarlo como al entenderlo. Por necesidad tuve que aprender a comunicarme sin formular ni una sola palabra. Desde mi infancia fui aprendiendo a través de documentales y libros. Cada palabra la impregnaba, la asimilaba y practicaba con ella. Observaba como una caricia mía en su mejilla le hacía cerrar los ojos y realizar una microexpresión de paz. Esa mezcla a mí me hacía respirar profundo. Se creaban cosas mágicas. Entendí que si le hablaba desde arriba, ella desde su silla de ruedas, simplemente… desconectaba. Comprendí que si bajaba a su altura, la miraba directa a los ojos, su atención era plena. Observaba su cabeza como se ladeaba, como fruncía el ceño porque lo que le decía no tenía ningún sentido para ella. Incluso un día, después de empaparme con estudios y libros de Paul Ekman decidí que en ese momento sólo se hablaría con la mirada, con las cejas y las pupilas. Fue duro, aunque al final su mirada penetro y me llegó directa al corazón.

Mantuvimos una conversación sin decir ni una palabra.

Es la primera vez que escribo sobre esto. Esto era como esa parte de mí que era suya. Aunque he tomado la decisión de que el mundo debe saber que no es necesario tanta palabra, que la emoción se refleja en nuestro cuerpo, en nuestra cara. Que da igual lo que digas, que si tu cuerpo y tu voz no lo acompaña el mensaje se desvanece en el aire. Todo esto me ha llevado a destapar algo que era nuestro, suyo y mío. Animo al mundo a que se miren a los ojos, a que se sonrían con el orbicular de los ojos (músculo alrededor del ojo), que respiren al unísono, que las neuronas espejo ya harán el resto.

Mi camino con ella dejó una huella que más adelante saldría galopando con más fuerza que nunca.

Me formé como fisioterapeuta especializada en neurología, aunque en seguida me di cuenta que lo que me interesaba era la historia de cada paciente, como surgía la expresión de tristeza cuando parabas a escuchar sus inquietudes, como vibraba su tono de voz cuando te explicaban cómo sucedió todo, como miraban hacia otro lado cuando no podían hacer el ejercicio que se les había pedido o como sonreían y sus ojos se inundaban de lágrimas al sentir que van a volver a caminar. Seguí investigando la ciencia de la CNV y me formé como analista en Comportamiento NO Verbal. Actualmente trabajo como formadora en Comunicación No Verbal y formo parte de un equipo de investigación que lleva a cabo estudios sobre los beneficios de la Comunicación NO Verbal en pacientes con Alzheimer.

Si me preguntas qué es para mí la Comunicación NO Verbal, la respuesta es sencilla. TODO. Sin ella no hubiera podido entender a mi abuela, sin ella no hubiera podido conectar con cada uno de mis pacientes, sin ella no estaría hoy dónde estoy y sin ella no podré mostrarle al mundo que nuestro lenguaje corporal cambia vidas.  

Gracias yaya por existir.