Saltar al contenido
Tu cuerpo habla

El impacto del contacto en el ser humano (parte 1)

 

¿Somos conscientes que la carencia de contacto puede crear una dificultad en el desarrollo tanto cognitivo, físico y emocional de los niños?

Uno de los primeros investigadores que quiso saber qué ocurría con el desarrollo de los niños cuando tenían carencias afectivas en tempranas edades fue en los años 40-50. René Spitz, psicoanalista estadounidense, realizó un estudio para conocer lo vital que era el contacto humano en bebés. Observó a niños de un orfanato y quiso observar el efecto que había en la salud de estos infantes si no recibían contacto afectivo. Tenían las necesidades básicas cubiertas a excepción del contacto físico afecto y la higiene de estos hogares era impecable. El escalofriante dato que surgió de este este estudio fue que el 37% de los bebés murieron.

Más adelante han querido comprobar que esto no era cierto, hicieron estudios similares, ya que creían que la muerte podía ser debida a las condiciones higiénicas de la época. E incluso han hecho estudios comparativos con otro grupo de niños que tienen contacto afectivo con madres que están la cárcel. Efectivamente volvieron a demostrar que existía un déficit en muchas áreas del infante e incluso una debilitación del sistema inmune que podía provocar el fallecimiento del niño.

Es decir, ¿si no existe un contacto físico afectivo puede haber déficit en el desarrollo tanto físico, cognitivo, como emocional? La ciencia ha descubierto que sí, efectivamente aumenta el riesgo.

Cuando existe un contacto, hay inmediatamente una toma de conciencia por ambas partes. El tacto es un punto crucial en la mayoría de las relaciones humanas. Dentro de la comunicación desempeña un papel de entusiasmo, de expresión de ternura, es manifestación de apoyo afectivo y tiene muchas otras significaciones.

“Es huérfano aquel que está desnudo de caricias” ( Beatriz Villacañas)

Cada familia tiene sus hábitos en conducta táctil. Los jóvenes que han tenido poco contacto físico durante la infancia aprenden a caminar y a hablar más tarde. Además está demostrado que es necesaria la seguridad emocional que provoca el contacto en la infancia para un buen desarrollo de la personalidad.

El acto de tocar es como cualquier otro mensaje que comunicamos, puede provocar reacciones negativas como positivas, según la programación de la persona, el aprendizaje de la conducta táctil y las circunstancias.

En el año 1976 unos investigadores de la Universidad de Purdue quisieron investigar los efectos de un toque breve y “accidental” en un contexto no íntimo. Pusieron empleados de ambos sexos a devolver fichas de la biblioteca a los estudiantes y les pidieron que, al hacerlo, apoyaran en algunos en concreto la mano, con lo que producía un contacto físico leve, mientras que en otros devolverían la ficha sin tocar a los estudiantes. Al salir de la biblioteca se realizó unos tests a los estudiantes con instrumentos para medir sus sensaciones respecto de los trabajadores de la biblioteca y la biblioteca en general. Los estudiantes que habían sido tocados evaluaron al empleado y a la biblioteca de un modo significativamente más favorable que aquellos que no habían sido tocados.

Pero no solo en la infancia es necesaria la caricia, existe una necesidad de estimulación permanente durante toda la vida, aunque al crecer se puede transformar en necesidad de reconocimiento y presencia. El hambre de estímulos (caricias) se transforma en hambre de reconocimiento.

Vamos a intentar darle la vuelta a las investigaciones diciendo que si existe un buen contacto afectivo desde la infancia nuestros hijos se desarrollarán con un mejor sistema inmune, con menos riesgo de padecer alguna alteración física, cognitiva o emocional.

No nos olvidemos de acariciar, besar, abrazar a nuestros seres queridos, sobretodo a los niños. Es una forma de comunicar afecto, es una manera de comunicarle a la persona que tienes delante que es alguien importante para ti, que le tienes en estima. Además está demostrado que mejorará su percepción hacia ti y la motivación a estar contigo.

¿Qué queremos transmitir a nuestros padres, hijos, amigos? 

 

Bibliografía:

Fisher, J.D.; Rytting, M y Heslin, R.: “Hands touching hands affective and Evaluative Effects of an Interpersonal touch” . Sociometry, 1976,39, págs 416-421

Figuera,M.P. Fundamentos psicológicos de las caricias. Madrid: Editorial San Martín;1990

Bowlby, J. Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida. Madrid: Ediciones Morata; 2014.

Bowlby, J. Una base segura. Barcelona: Paidós;2017

Spitz, R. El primer año de vida del niño. México: Fondo de Cultura Económica; 2011.