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Tu cuerpo habla

El impacto de la CNV y las emociones durante el embarazo

Siempre nos dicen lo que puede llegar a afectar nuestras emociones al bebé que tenemos dentro. ¿Aunque realmente sabemos hasta qué punto?

Desde que mi cuñada estuvo embarazada me he interesado mucho por lo que podía afectar a mi sobrina estando en el vientre de su madre. Una vez sale del vientre materno existen muchos estímulos externos que afectan para bien o para mal al infante, pero en el momento del embarazo, la madre es el hogar de ese bebé.

Este post no me gustaría que fuera una presión para la mamá, ni un juicio. Ya que en primer lugar, aún no soy madre, y en segundo lugar, aunque lo fuera cada situación, cada persona, cada entorno es diferente. Lo que sí me gustaría es que sirviera como información, considero que para una labor tan importante, que es ser padres, debemos estar informados, luego con esas herramientas lo haremos lo mejor que sepamos y podamos.

Cómo ya habréis podido leer en mis posts anteriores, la comunicación no verbal a través de las neuronas espejo afecta a las emociones y a la salud de nuestros hijos. Pero a hora me planteo ¿y durante el embarazo? La respuesta es sí. Cuando tenemos un bebé en nuestro vientre somos su alimento, su hogar.

Todo lo que afecta a la madre y su entorno repercutirá al bebé.

 

Me centraré primero en el estrés. La enfermedad del siglo XXI es el estrés. Más del 90% de pacientes que vienen a mi consulta personal como fisioterapeuta con dolores físicos erradica en el estrés de su día a día.

¿Qué efectos bioquímicos tiene el estrés? Entendemos estrés (según la definición propuesta por Carrobles  en 1991 y 1995) “estado de sobreexcitación sostenido experimentado por una persona ante distintas situaciones consideradas como excesivas y que ocurren bajo condiciones de escasos recursos de control y de apoyo social por parte del sujeto” (Fernandez-Abascal, 2013)

Las consecuencias del estrés son reacciones del organismo en su intento por vencer o reducir la amenaza, sea real o imaginaria. Todo tu cuerpo se pone en alerta. La respiración diafragmática se altera (el diafragma es el principal músculo respiratorio), la musculatura se tensa, aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, los músculos auxiliares respiratorios se fatigan (por eso tenemos dolor cervical) y disminuye la sangre que fluye hacia algunos órganos del cuerpo y estudios han demostrado que el estrés aumenta el cortisol del organismo.

Un aumento excesivo del cortisol en el organismo puede destruir los tejidos de órganos internos y se relaciona que, las tasas elevadas de cortisol durante el embarazo puede marcar el ADN del bebé.

Un estudio (Radtke et al, 2011) demostró la relación directa entre un gran estrés vivido por la madre durante el embarazo y el grado de marcaje de su ADN. Incluso, basado en extracciones de sangre cuando los hijos son adolescentes de madres maltratadas durante el embarazo, tienen el gen relacionado con el receptor del cortisol fuertemente metilado, lo cual desencadena problemas de comportamiento. (Radtke et al. 2011)

Cuando la madre embarazada tiene estrés durante un periodo largo de tiempo se altera la homeostasis interna. Se pierde el equilibrio interno, el organismo se desgasta y puede alterar el desarrollo del bebé, sobretodo en etapas tempranas de gestación.

¿Cómo puede influir el comportamiento no verbal de la madre de manera positiva al desarrollo del bebé?

En este post nos centraremos en la expresión emocional positiva, la prosodia emocional y los patrones de movimiento.

Por ejemplo, la sonrisa y la risa, consideradas las expresiones emocionales positivas por excelencia, ayudan a optimizar las hormonas del sistema endocrino. Disminuyendo la tasa de cortisol y adrenalina, contribuye a rebajar la respuesta de estrés. Nuestro sistema inmunitario reacciona favorablemente ante la risa/sonrisa, ya que liberamos endorfinas (opioides endógenos que disminuyen el dolor y son considerados uno de los neurotransmisores de la felicidad), ya que indirectamente se produce una disminución del glutamato (el asesino de neuronas por excelencia) y de sustancia P (neuropéptido proinflamatorio implicado en determinados tipos de cáncer. Cuando nos reímos favorecemos la liberación de dopamina. (Casafont, 2012)

Por otro lado, existen resultados de estudios que describen que desde bebés, el cerebro humano detecta la emoción en las palabras y muestra respuestas diferenciales de atención en función de su valencia emocional (Lopez, 2017). William Condon, especialista en cinesis, estudió, analizó y buscó patrones de movimientos corporales, entre ellos relación madre/hijo. Sus investigaciones concluyeron que “El bebé dentro del vientre de la madre se mueve con los movimientos de ésta”.

Es decir, una alteración en el sistema nervioso del bebé puede ser debido a una agitación reiterada en la voz de la madre o del entorno hacia ella, por ejemplo, ante los gritos de ira, o un habla ansiosa. Puede crear un futuro bebé con “hiperactividad” o bien con un aumento del llanto. Cuando alguien nos grita, se nos altera el sistema nervioso, nuestra respiración se agita y nuestro cuerpo se sitúa en posición de alarma o de lucha. Volvemos al estrés y el estado de alarma.

El habla lenta y relajada crea una relajación en el sistema nervioso, aumenta la respiración y por lo tanto, el riego sanguíneo. Entrar en un estado de paz a través de una conversación agradable o tranquila, hacer una sesión de risoterapia o el simple hecho de pasar un buen rato que te genere endorfinas afectará favorablemente a tu bebé.

Bibliografía:

  • Fernandez-Abascal E. Emociones positivas. Vol 1. 3ª ed. Madrid:Piramide; 2013.
  • Zammatteo N. El impacto de las emociones en el ADN.1ª ed. Barcelona: Ediciones Obelisco; 2015.
  • Casafont R. Viaje a tu cerebro. 3ª ed. Barcelona: Ediciones B; 2012.
  • Lopez R et al. Comportamiento No Verbal. 1ª ed. Madrid: Ediciones Pirámide; 2017.
  • Oberlander et al., 2008; Kashan et al., 2008 (buscar en libro de epigenética) página 48.
  • Radtke et al. (2011): “Transgenerational impact of intimate partner violence on methylation in the promoter of the glucocorticoid receptor”, Transl. Psychiatry, vol. 1, e21.
  • Ekman P. El rostro de las emociones. Barcelona: Editorial RBA; 2015.
  • Ekman P, Davidson RJ. Voluntary smiling changes regional brain activity. Psychological Science. 1993; 342–345.
  • Frank MG, Ekman P. Physiological Effects Of The Smile. Directions in Psychiatry. 1996. p. 1–8.